Con gran tristeza, preocupado y con incertidumbre por el que pasará, así estaba don Hermilio Méndez Pérez al exterior de su trabajo, en la tienda bodega Aurrera de Frontera, esto luego de que las llamas del fuego consumieran el edificio en su totalidad y así generar la pérdida de empleo para muchas familias.
Tal fue el caso de don Hermilio, quien la mañana del miércoles llegó a su lugar de trabajo, sin embargo lo encontró hecho cenizas, lo que provocó un enorme sentimiento y preocupación, pues de un día para otro su fuente de empleo desapareció.
“En verdad estoy muy agüitado, aquí yo trabajaba desde hace cuatro años, diariamente me llevaba de entre 200 a 300 pesos y es dinero que ahora no tendré, pues no sé qué pasará con la tienda”, manifestó.
A la edad de 83 años, don Hermilio aún tenía ganas de seguir trabajando, batalla un poco para caminar pero eso no era impedimento para todos los días estar al final de la caja registradora para empacar las compras de los clientes.
“Y ahora no sé qué nos responderán, si nos van a pagar o qué solución nos darán a nuestra problemática, porque a mí síme gustaría que la tienda regresara”
Don hermilio ahora está a la espera de lo que las autoridades de la tienda comercial le hagan saber, pues le gustaría recibir un finiquito o bien ya como esperanza de que esta tienda se pueda reabrir y así volver a trabajar.
