La Casa del Migrante de Saltillo enfrenta una crisis operativa tras la cancelación de fondos por parte de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), implementada por la administración de Donald Trump. Esta medida ha obligado al albergue a reducir su personal en un 50%, limitando su capacidad de atención diaria de más de 250 a solo 72 personas.
La suspensión de financiamiento afecta no solo a este refugio, sino también a otras organizaciones en México que dependen de la cooperación internacional para brindar asistencia humanitaria. En Saltillo, la Casa del Migrante atiende diariamente a decenas de personas en tránsito, ofreciendo apoyo vital en un contexto de creciente necesidad.

A pesar de los recortes, la Casa del Migrante de Saltillo ha asegurado que mantendrá sus puertas abiertas para continuar brindando apoyo a las personas migrantes. Sin embargo, la reducción de recursos representa un desafío significativo para la sostenibilidad de sus operaciones y la calidad de los servicios ofrecidos.
Este escenario refleja una tendencia más amplia en la región, donde múltiples albergues y organizaciones de derechos humanos enfrentan dificultades similares debido a la disminución de fondos internacionales.
La situación pone en evidencia la vulnerabilidad de las redes de apoyo a migrantes y la necesidad de buscar alternativas sostenibles para garantizar su continuidad.
La comunidad y diversas organizaciones han comenzado a movilizarse para apoyar a la Casa del Migrante de Saltillo, reconociendo su papel crucial en la protección y asistencia a personas en situación de migración. Se espera que estas iniciativas contribuyan a mitigar el impacto de los recortes y asegurar la continuidad de su labor humanitaria.
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Reportera Digital: María Saucedo
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