Después de una fiesta digna de película, un vecino de la colonia 23 de Abril terminó roncando en el patio porque nadie le abrió la puerta.
Su épico descanso preocupó a los habitantes, quienes, al ver que no reaccionaba, llamaron a una ambulancia pensando lo peor.
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Wueman Miguel Salazar Frausto estuvo a nada de una congestión alcohólica, según los paramédicos que acudieron en su auxilio.
Sin embargo, su problema más inmediato no era su salud, sino su terrible resaca y el misterio de por qué nadie lo dejaba entrar.

Todo ocurrió cerca del mediodía, cuando Wueman finalmente recordó que tenía casa y decidió volver al domicilio marcado con el número 871.
Tocó, insistió, rogó, pero la puerta jamás se abrió, así que decidió que el patio sería su refugio improvisado.
El sueño era más fuerte que la dignidad, así que simplemente se acurrucó y se dejó llevar, sus vecinos, al ver a un hombre tirado en el suelo sin moverse, se alarmaron y llamaron de inmediato a emergencias.
Minutos después, llegó la Cruz Roja para atender al protagonista de esta historia, quien aún no entendía si estaba soñando o si realmente lo iban a llevar al hospital.
Con esto, Wueman aprendió una valiosa lección: antes de una parranda épica, asegúrate de que alguien en casa sepa que vas a volver… y que no te deje afuera.
