En un emotivo y significativo encuentro, integrantes del colectivo “Familias Buscadoras Unidas en la Región Centro” se reunieron la mañana del martes con el Nuncio Apostólico en México, Monseñor Joseph Spiteri, enviado del Papa León XIV, a quien entregaron un oficio que recoge el testimonio doloroso y persistente de las familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos.
La reunión tuvo lugar en el municipio de Frontera dentro de la Iglesia “Verbo Encarnado” en la colonia Occidental, donde las madres buscadoras leyeron un mensaje en el que se expone el contexto de violencia que marcó a Coahuila entre los años 2010 y 2013, periodo en el que el crimen organizado, especialmente en el que un cartel, sembró el terror y provocó la desaparición forzada de cientos de personas en la entidad.

“El estado vivió una época oscura… invadieron no solo propiedades y negocios, sino también la tranquilidad de miles de hogares. Dejaron a familias completas sumidas en un dolor profundo”, expusieron las representantes del colectivo durante el acto.
Las familias recordaron cómo, en aquellos años, el miedo paralizaba cualquier intento de búsqueda. “No podíamos ni siquiera preguntar por nuestros hijos, por nuestros hermanos, por nuestros padres. Cualquier intento era una sentencia de muerte”, señalaron.

El documento entregado al Nuncio Apostólico contiene decenas de historias individuales que dan rostro y nombre a la tragedia de la desaparición forzada en la región. Para las familias, este gesto representa una oportunidad para llevar su clamor hasta el Vaticano, con la esperanza de que la Iglesia pueda ser aliada en su lucha por la verdad, la justicia y la paz.
Monseñor Spiteri, visiblemente conmovido, escuchó con atención los testimonios y ofreció su solidaridad a las familias, reiterando el compromiso de la Iglesia Católica con la dignidad humana y con los más vulnerables.

Este encuentro representa un paso importante en el camino de las víctimas hacia el reconocimiento y la reparación del daño, así como un llamado urgente a las autoridades mexicanas para atender con seriedad y sensibilidad la crisis de desapariciones forzadas que aún persiste en el país.
Mientras tanto, las Familias Buscadoras Unidas en la Región Centro seguirán caminando, con la esperanza intacta y la convicción de que encontrar a sus desaparecidos es una forma de amor y resistencia.
