La inflación en México volvió a mostrar señales de aceleración durante mayo, presionada principalmente por el aumento en precios de alimentos, bebidas y servicios, lo que ha generado preocupación entre especialistas y consumidores por su impacto en el poder adquisitivo de las familias.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento mensual de 0.19%, con lo que la inflación general anual se ubicó en 4.69%, una cifra superior al 4.65% reportado en abril.
Los productos que más incidieron en esta alza fueron alimentos como el jitomate, la naranja, el pollo y la carne de res, además de servicios como el transporte aéreo y los restaurantes. Aunque la inflación subyacente que excluye productos de alta volatilidad como los energéticos se mantiene más estable, los aumentos sostenidos en productos básicos han elevado la presión sobre los hogares de menores ingresos.



Especialistas del sector económico advierten que si bien la inflación se ha moderado en comparación con los picos registrados en años anteriores, los repuntes mensuales recientes podrían dificultar una reducción más agresiva en las tasas de interés por parte del Banco de México.
En tanto, consumidores han comenzado a resentir el alza en sus compras cotidianas, particularmente en supermercados y tiendas de abarrotes, donde los precios de frutas, verduras, carnes y productos procesados continúan en ascenso.
El panorama inflacionario para la segunda mitad del año dependerá en gran parte del comportamiento del tipo de cambio, los precios internacionales de alimentos y combustibles, así como del entorno político y económico global.
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Reportera Digital: María Saucedo
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