La histórica fama de Saltillo como “la ciudad del clima ideal” ha quedado en el pasado. De acuerdo con registros climáticos y análisis de expertos, la capital coahuilense ha sufrido un incremento constante en su temperatura media desde finales de los años 90, lo que ha transformado por completo sus condiciones atmosféricas.
Datos recopilados por medios especializados y autoridades ambientales indican que entre 1991 y 2021, la temperatura promedio anual en Saltillo pasó de 17.5 °C a 20.9 °C, es decir, un aumento acumulado de 3.4 grados centígrados. Además, estudios específicos sobre el mes de junio revelan que en la misma semana, comparando los años 2002 y 2022, se registró un aumento de 4.3 °C, al pasar de 22.5 °C a 26.8 °C.

Expertos atribuyen este cambio tanto al calentamiento global como a factores locales, como la creciente urbanización, la reducción de áreas verdes, el aumento de pavimento y la tala de árboles en zonas como la sierra de Zapalinamé. Estos elementos han generado lo que se conoce como efecto de isla de calor, que intensifica la sensación térmica y reduce la ventilación natural en la ciudad.
Actualmente, Saltillo enfrenta veranos más largos, inviernos menos fríos y precipitaciones irregulares, lo que afecta directamente la calidad de vida, la salud pública y el consumo energético, especialmente en temporada de calor.
Ante este panorama, especialistas hacen un llamado urgente a implementar medidas como la reforestación urbana, la planeación territorial sustentable y la adaptación climática. Aseguran que si no se actúa a tiempo, el impacto ambiental y social será cada vez más grave.
Saltillo, antes ejemplo de clima templado, ahora se ve obligado a reinventarse frente a una crisis climática que ya es evidente.
