La mañana de este lunes, familiares y conocidos de Hilda “N”, trabajadora de limpieza imputada por el presunto robo de 1.5 millones de pesos en el hotel Holiday Inn, se manifestaron en demanda de un proceso justo. El grupo, identificado con pancartas como “¡Justicia para Hilda!”, recorrió el bulevar Pape y la calle Hidalgo, hasta llegar a la delegación de la Fiscalía General del Estado y, posteriormente, a la Presidencia Municipal.
Miguel Martínez, esposo de la acusada, aseguró que el caso está lleno de irregularidades. Señaló como inusual la rapidez con la que su esposa fue aprehendida, vinculada a proceso y trasladada al penal de Piedras Negras, cuando el presunto delito ocurrió en Monclova.
“Todo fue exprés. En cuestión de horas ya estaba en audiencia y en la noche ya la tenían en Piedras. ¿Por qué tanto apuro para mandarla tan lejos?”, cuestionó.
Martínez indicó que, según los videos del hotel, Hilda solo aparece entrando y saliendo de una habitación por dos minutos, sin cargar objetos visibles ni evidencia directa de un robo.
“No hay pruebas. Solo se ve que entra a preguntar algo a una compañera. No sale con nada, y aun así la vinculan”, explicó.
La familia también cuestiona la versión del denunciante, quien afirmó haber dejado el dinero, presuntamente producto de una compraventa de terrenos avalada por notario, dentro de la habitación. Aseguran que es poco creíble que alguien porte esa cantidad en efectivo sin solicitar medidas de seguridad adicionales, más aún en un hotel de cinco estrellas, donde cada habitación cuenta con caja fuerte.
“¿Quién en su sano juicio deja un millón y medio en efectivo en un mueble?”, expresó el esposo.
Durante la manifestación, los familiares fueron atendidos por el delegado y el subprocurador de la Fiscalía, quienes les reiteraron que el caso continuará conforme al procedimiento legal. Sin embargo, la familia considera que la prisión preventiva no debió aplicarse, al tratarse de un delito que no amerita esta medida de forma automática.
El recorrido concluyó en la Presidencia Municipal, donde los manifestantes solicitaron el apoyo de las autoridades locales para garantizar que el proceso se apegue a derecho.
Miguel Martínez describió lo que están viviendo como una pesadilla. Asegura que su esposa se encuentra angustiada, pues considera que se le está culpando injustamente de un hecho del que no hay pruebas sólidas.
