La capital coahuilense suma ya 10 fallecimientos por rickettsia en lo que va del presente año, de un total de 18 casos confirmados por esta enfermedad transmitida por la picadura de garrapatas infectadas.
Las autoridades de salud han precisado que, aunque los decesos se han registrado en Saltillo, la mayoría de los pacientes provenían de otros municipios.
Los Servicios de Salud indicaron que Saltillo actúa como receptor de pacientes en estado grave provenientes de diferentes regiones del estado, por lo que varias de las defunciones ocurridas en la ciudad corresponden a casos denominados “importados”.
No obstante, también se han registrado muertes de residentes locales, como un menor de edad de la colonia Tanquecito, lo que ha encendido las alertas sanitarias en sectores específicos de la ciudad.


A lo largo de este año, el municipio ha implementado acciones de prevención como la descacharrización, fumigaciones y baños garrapaticidas en colonias consideradas de riesgo.
Sin embargo, autoridades de salud insisten en que el factor determinante para evitar desenlaces fatales es el diagnóstico y tratamiento oportuno.
De acuerdo con los especialistas, el tratamiento con antibióticos como la doxiciclina debe iniciarse antes del quinto día de síntomas para ser eficaz. El problema, señalan, es que muchas veces los pacientes acuden tardíamente a consulta, cuando la enfermedad ya se encuentra en fase avanzada.
A nivel estatal, el repunte de casos de rickettsia ha sido motivo de preocupación desde inicios de año. En enero se contabilizaron 8 casos y 5 muertes por esta causa en Coahuila, de las cuales 3 fallecimientos se originaron en Saltillo, lo que ya entonces reflejaba una tendencia preocupante.
Ante este panorama, la Secretaría de Salud reiteró el llamado a la ciudadanía para que extremen precauciones con mascotas, mantengan sus viviendas limpias y libres de objetos que puedan convertirse en refugios de garrapatas, y busquen atención médica inmediata al presentar síntomas como fiebre alta, dolor de cabeza intenso, náuseas, vómito o erupciones cutáneas.
La rickettsia continúa siendo un reto de salud pública que requiere de la coordinación entre autoridades, sociedad y comunidades, sobre todo en regiones con alta presencia de perros callejeros y clima favorable para la reproducción de vectores.
