La Iglesia en México reiteró su llamado a la oración como un acto profundo y transformador, especialmente en favor de la paz. En un mensaje difundido este fin de semana, se subrayó que la oración no es una repetición vacía ni una fórmula mágica, sino un encuentro real con Dios que ilumina las sombras, serena las inquietudes y sana las heridas.
“Rezar por la paz no es un gesto pasivo ni ingenuo: es confiar en que Dios actúa en la historia y que, al mismo tiempo, transforma nuestro corazón para que seamos artesanos de reconciliación”, señaló el comunicado, recordando que cada rosario, cada silencio contemplativo y cada súplica en comunidad son semillas que Dios fecunda con frutos de justicia y concordia.
La reflexión también destacó que la verdadera oración impulsa a la acción, pues quien ora sinceramente por la paz aprende a construirla en lo concreto de la vida diaria.

Se advirtió que la violencia no comienza únicamente con las armas, sino con las palabras ásperas, los juicios condenatorios y la intolerancia que divide y levanta muros. Frente a ello, la paz se gesta en la decisión de cuidar el lenguaje, evitar sembrar odio y aprender a callar antes de herir.
El mensaje insistió en que la primera escuela de paz es la familia, donde se aprende a escuchar, perdonar, compartir y respetar las diferencias. Un hogar donde se ora y se dialoga, añadió, se convierte en un espacio capaz de desactivar la violencia y sembrar esperanza.
“La paz no es una utopía espiritual: es un camino humilde, hecho de gestos cotidianos, que entrelaza paciencia y coraje, escucha y acción. Y que requiere nuestra presencia vigilante y generosa”, se citó al Papa León XIV en el comunicado.

En este tercer domingo de mes, la Iglesia de México convocó a unirse en oración por la paz, atendiendo al llamado de los obispos. La invitación, explicaron, es a vivir la oración como un acto de resistencia, que renueve el compromiso de construir desde la palabra y la actitud diaria un ambiente en el que la paz sea posible.
“Podemos hacer y decir muchas cosas en favor de la paz, pero el que toca el corazón para la reconciliación y la construcción de una sociedad más armoniosa es Dios”, concluye el mensaje
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