La noche cayó como un telón sobre la colonia Francisco Villa en Monclova, cuando un reporte estremeció radios policiales con gritos, sangre y un hombre desangrándose. La escena, digna de una tragedia urbana, movilizó a paramédicos y autoridades que rugieron por las calles como bestias en busca de justicia.
El domicilio marcado con el número 323 en Leona Vicario con Felipe Ángeles se convirtió en epicentro de caos y desesperación. Allí, supuestamente, yacía Gadiel “El Gallo” con una herida brutal en el abdomen, producto de un machetazo que parecía arrancarle el alma.
TE PUEDE INTERESAR: Sufre accidente sobre el Pape

Pero justo cuando los uniformados cruzaban el umbral, “El Gallo” se levantó como si el dolor lo empujara a la vida. Sin mirar atrás, salió corriendo hacia el río, buscando perderse entre sombras y agua, lejos de sus verdugos.

Testigos afirman que antes de las 22:00 horas, “Chumino” llegó en una camioneta blanca, acompañado por dos figuras que parecían salidas de una pesadilla. Descendieron con machetes en mano, y sin mediar palabra, comenzaron a atacar a Gadiel con furia desmedida.
Los vecinos intentaron intervenir, pero la violencia era un monstruo que no podían domar; los agresores eran implacables, como si la noche les diera licencia para matar. Gadiel cayó, herido, pero no vencido, y en un último acto de supervivencia, emprendió la huida.
Paramédicos de Cruz Roja y autoridades estatales y municipales llegaron con premura, pero solo encontraron rastros de sangre y silencio. Ni los agresores ni la víctima estaban ya en el lugar, como si la tierra misma los hubiera tragado.
