Inconformes y preocupados se mostraron alumnos y padres de familia de la Secundaria General N° 3, ubicada en este municipio, luego de denunciar públicamente los elevados precios que se han implementado en la cafetería del plantel desde la llegada de nuevos encargados.
Los estudiantes afirman que los costos de los alimentos rebasan sus posibilidades económicas, lo que los deja en una situación complicada, ya que en muchas ocasiones deben elegir entre comprar comida dentro de la escuela o reservar el dinero para su transporte.
Entre los precios que generaron mayor molestia destacan: sándwich en 35 pesos, un vaso pequeño de fruta en 30 pesos y mini botellas de agua en 25 pesos.
Los padres de familia señalaron que resulta imposible estar incrementando la cantidad de dinero que entregan a sus hijos semanalmente, pues el gasto escolar ya es elevado de por sí. En este sentido, pidieron que se revisen los precios y que se ajusten a costos justos y accesibles para toda la comunidad estudiantil.
“No se trata de que los muchachos coman de lujo, sino de que tengan acceso a un refrigerio razonable. No es justo que por un sándwich o una pequeña botella de agua tengan que gastar lo que a veces necesitan para el pasaje”, expresaron algunos de los padres inconformes.
Asimismo, trascendió entre los tutores que la cooperativa escolar estaría ahora bajo la administración del nuevo director, Jesús de León, lo cual —según comentan— habría derivado en el incremento de precios para obtener mayores ganancias. Aunque esta versión no ha sido confirmada oficialmente, generó mayor inconformidad entre los padres, quienes consideraron que un servicio escolar debe tener un fin social y no de lucro.
La comunidad escolar hizo un llamado a las autoridades educativas correspondientes para intervenir y regular el funcionamiento de la cafetería, con el objetivo de garantizar que los alimentos ofrecidos cumplan no solo con los estándares de higiene y nutrición, sino también con tarifas accesibles y equitativas para los estudiantes.
Por lo pronto, muchos alumnos han optado por no comprar en la cooperativa o llevar desde casa sus propios alimentos, situación que refleja la falta de conformidad con los nuevos precios. Los padres de familia advierten que, de no recibir respuesta, podrían organizar acciones de presión más directas para lograr que se atienda esta problemática que afecta la economía de decenas de familias fronterenses.
