Durante la madrugada en la colonia Calderón, una discusión de pareja terminó en una escena que alarmó a los vecinos. Rosa Martha Hernández Ibarra, visiblemente golpeada y tirada en el suelo, pedía entre sollozos que no se llevaran detenido a su esposo, Gilberto Suárez Morales, de 65 años.
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Según relató el propio Gilberto, ambos estaban ingiriendo bebidas alcohólicas minutos antes de la 1:00 de la mañana. De forma inesperada, Rosa Martha se levantó y comenzó a agredirlo físicamente, lo que provocó que él respondiera con violencia.
La situación escaló rápidamente: Gilberto derribó a su pareja al suelo, lo que fue presenciado por vecinos de la calle 13 con 8. Aunque Rosa insistía que no llamaran a la policía, su estado físico —sin poder levantarse, pálida y desorientada— hizo que se reportara el incidente al número de emergencias.
Elementos de la policía acudieron al lugar, pero Rosa Martha se negaba a permitirles el ingreso, temiendo que se llevaran a su esposo. Tras varios minutos de diálogo, finalmente accedió a que Gilberto fuera detenido, aunque no se presentaron cargos formales.
El hombre fue trasladado a la comandancia por una falta menor, mientras paramédicos de la Cruz Roja atendían a la mujer. Aunque se recomendó realizarle radiografías, Rosa Martha rechazó ser llevada al hospital, asegurando que todo se trató de una discusión pasajera.
La escena dejó claro que, pese a la violencia, ella sigue aferrada a lo que llama “amor apache”, una relación marcada por el conflicto pero también por una profunda dependencia emocional.
