En la madrugada de ayer, Alejandro Zúñiga Juárez, de 38 años, decidió que el crimen sería su desayuno… pero se le quemó la tostada. El aspirante a “maestro del sigilo” irrumpió en una vivienda de la colonia Guadalupe, sin saber que las cámaras lo estaban grabando como si fuera protagonista de un reality policiaco.
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A eso de las 07:00 horas, cuando muchos aún pelean con el despertador, nuestro “estratega del crimen” creyó que nadie lo vería. Pero los vecinos, más despiertos que su plan, alertaron a la policía con la eficiencia de un grupo de WhatsApp bien organizado.
El operativo se activó y, como si fuera una escena de comedia, el presunto ladrón fue localizado horas después con un cuchillo en mano. Tal vez pensó que con eso se ganaba puntos extra, pero los oficiales lo desarmaron con la misma facilidad con la que uno quita un sticker mal pegado.

Sin rodeos ni dramatismos, Alejandro fue trasladado a la Comandancia Municipal, donde el juez calificador lo recibió con cara de “otro más que no vio las cámaras”. Se le imputó portación de arma prohibida y lo que resulte, aunque su talento real parece ser el de aparecer en videos virales de seguridad.
La historia deja una lección clara: si vas a intentar algo ilegal, al menos estudia el entorno… o mejor aún, no lo intentes. Porque en tiempos de vigilancia digital, hasta los ladrones necesitan actualizarse, y Alejandro claramente se quedó en versión beta.
