Mujer privada de la libertad enfrenta el cáncer de mama mientras cumple su condena

Julieta “N” fue diagnosticada con cáncer de mama hace dos años, mientras cumplía una larga condena en prisión. Su historia refleja la dura realidad de muchas mujeres que enfrentan enfermedades graves dentro del sistema penitenciario.

Ella recuerda que comenzó con un dolor leve en el pecho, al que no dio importancia. Tiempo después, los médicos confirmaron el diagnóstico en fase dos. Desde entonces, su vida cambió por completo. “Cáncer y cárcel tienen seis letras”, dice Julieta, aludiendo a las coincidencias trágicas que marcaron su destino.

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Las condiciones de atención médica dentro de las cárceles son uno de los mayores desafíos señalados por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). La falta de seguimiento médico adecuado y el acceso limitado a tratamientos empeoran la situación de mujeres como Julieta.

A sus más de 12 años tras las rejas, Julieta ha aprendido a sobrellevar el encierro y la enfermedad. En prisión, descubrió el gusto por la guitarra, el trabajo artesanal y la escritura. Sin embargo, su principal motivación sigue siendo su hija, a quien apenas ve desde que su madre falleció.

El diagnóstico de cáncer dentro de una cárcel representa un reto enorme. De acuerdo con la CNDH, las mujeres privadas de la libertad deben conservar sus derechos a la salud y al acceso a tratamientos médicos, pero muchas veces esto no ocurre.

Julieta relata que conoció su enfermedad gracias a una campaña de detección realizada por una asociación civil. Desde entonces, ha dependido de donaciones para continuar su tratamiento. “Aquí se vive de la ayuda de otros”, comenta.

Casos como el suyo no son aislados. En 2021, la CNDH documentó la muerte de una interna que no recibió autorización para realizarse una biopsia a tiempo. Estos hechos muestran la urgencia de mejorar los servicios médicos dentro de los centros penitenciarios.

A pesar del dolor físico y emocional, Julieta conserva un tono de esperanza. “O me mata el cáncer o la cárcel”, dice con serenidad. Su frase resume una vida marcada por la adversidad, pero también por la resistencia de seguir adelante incluso en las circunstancias más duras.

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