Pensaban que estaba sin vida en el Pueblo

Un martes que prometía ser tranquilo en la colonia El Pueblo terminó con sirenas, patrullas y paramédicos corriendo como si se tratara de una escena de “CSI: Monclova”. ¿La razón? Un hombre que decidió echarse una siesta tan profunda en la plaza pública que los vecinos pensaron que había pasado a mejor vida.

El incidente ocurrió en la calle Matamoros, entre Cedro y Trébol, donde Rafael Torres Rodríguez, de 66 años, se convirtió en el protagonista involuntario de una telenovela policiaca. El señor, sin domicilio fijo y con el sueño más profundo que el de un oso en hibernación, se recostó en una banca tras una noche difícil.

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Al verlo inmóvil, los vecinos entraron en modo alerta máxima y marcaron al 911 como si se tratara del final del mundo. En minutos, llegaron paramédicos del Grupo de Urgencias Básicas Coahuila (GUBC), policías municipales y hasta detectives de la Agencia de Investigación Criminal. Solo faltó el helicóptero.

Los socorristas se acercaron con cautela, listos para aplicar maniobras de reanimación… pero Rafael abrió los ojos como quien despierta de una siesta interrumpida por una banda de mariachis. “Solo estaba dormido”, dijo, más confundido que los vecinos.

Tras verificar que no tenía lesiones ni signos de deshidratación, los paramédicos dieron por cerrada la emergencia. Los curiosos se retiraron entre risas y suspiros, mientras Rafael se convertía en leyenda local: el hombre que durmió tan bien, que casi lo despiertan con una ambulancia.

Moraleja: antes de llamar al 911, asegúrese de que el “difunto” no esté simplemente soñando con tacos.

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