Tres techos estructurales serán retirados en escuelas de la Región Centro debido a que presentan deterioro significativo y podrían representar un riesgo para la seguridad del alumnado, informó el director de Servicios Educativos en la región, Abraham Segundo González.
El funcionario explicó que tras evaluaciones técnicas realizadas por el Instituto Coahuilense de la Infraestructura Física Educativa (ICIFED), se determinó que estos techos no cumplen ya con los estándares de seguridad, pues presentan zapatas deterioradas, láminas podridas o riesgo estructuralante fenómenos naturales como viento o granizo.
“Nosotros no decidimos quitar techos por gusto. Lo hacemos con base en los dictámenes técnicos que emite ICIFED, y si se detecta riesgo, se retiran de inmediato”, afirmó.
No se autorizarán techos improvisados
Además, González dio a conocer que actualmente existen 5 o 6 solicitudes de techados por parte de padres de familia en diversas escuelas, pero no han sido autorizadas debido a que no cumplen con los lineamientos oficiales y no cuentan con la supervisión técnica requerida.
“Entendemos que todos quieren sombra para sus hijos, pero no se puede colocar un techo estructural sin autorización, ya que nadie se hace responsable si ocurre un accidente. Por eso insistimos en seguir los lineamientos del IFET y del ICIFED”, explicó.
El director explicó que, en algunos casos, las mesas directivas de padres de familia contratan directamente a personas que saben construir techados, pero que no necesariamente siguen criterios de seguridad estructural.
“Si pasa algo, nadie quiere asumir la responsabilidad. Por eso insistimos en hacerlo bien desde el principio, aunque implique esperar un poco más”, dijo.
Seguridad por encima de todo
González recordó que ya han ocurrido incidentes en otras regiones del estado, como el registrado este martes en San Pedro, donde lamentablemente un niño perdió la vida tras colapsar un techo. Por ello, subrayó que la prioridad es prevenir tragedias y garantizar que todas las obras escolares se hagan con base en normas de calidad y responsabilidad.
“No se trata de negar techos, sino de asegurarnos de que estén bien hechos y que si algo pasa, haya una institución que se haga responsable. No podemos permitir improvisaciones cuando está en juego la vida de los niños”, concluyó.

