El sistema de salud en México enfrenta una grave falta de especialistas en psiquiatría, lo que afecta de manera directa la calidad y oportunidad de la atención en salud mental, advirtió el doctor Jesús Suárez, representante de la Asociación Psiquiátrica Mexicana Capítulo Coahuila.
El especialista explicó que en el país actualmente se cuenta con apenas 3.5 a 3.7 psiquiatras por cada 100 000 habitantes, muy por debajo del estándar recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Coahuila, por ejemplo, en Saltillo se estima que hay alrededor de 20 psiquiatras para toda la población, lo que confirma la carencia de cobertura amplia.
El doctor Suárez señaló que otro factor crítico es la concentración geográfica de los especialistas: cerca del 60 % de los psiquiatras se encuentra en las grandes ciudades, mientras que en muchas regiones incluyendo zonas rurales o de alta marginación el acceso prácticamente no existe.

Además, comentó que en instituciones públicas de Coahuila el tiempo estándar que un psiquiatra brinda por consulta ronda los 30 minutos, lo cual consideró insuficiente para realizar una valoración adecuada o un seguimiento eficaz del paciente. Esta limitación provoca que el volumen de pacientes atendidos sea mucho menor del que la demanda exige.
En cuanto a acciones de atención, Suárez explicó que se están capacitando médicos generales y de familia en temas de psiquiatría para reforzar la atención de primer nivel, pero destacó que estas medidas son solo paliativas mientras no se aumente el número de especialistas y la infraestructura.
El especialista recomendó que, para responder a la creciente demanda de servicios de salud mental agravada incluso por la pandemia de COVID-19, es necesario un plan estatal y nacional que contemple la formación de más psiquiatras, la ampliación de áreas de psiquiatría en hospitales generales, y el diseño de servicios ambulatorios seguros y accesibles.
La alerta lanzada pone en evidencia una brecha crítica en la atención de salud mental en Coahuila y en el país, donde el incremento de trastornos como ansiedad, depresión o esquizofrenia requiere de un sistema de salud más fuerte, especializado y equitativo.
