La Iglesia Católica lanzó una advertencia pública sobre lo que denominó los “Herodes modernos”, figuras y prácticas que —afirmó— continúan atentando contra la vida humana, particularmente la de niñas y niños, en referencia directa a la legalización del aborto en distintas entidades del país y a quienes participan en su aprobación y ejecución.
Durante una misa de acción de gracias celebrada en el templo de San Esteban, en Saltillo, el párroco Mario Carrillo Palacios comparó el contexto actual con el episodio bíblico de la matanza de los Santos Inocentes ordenada por el rey Herodes I, subrayando que, a su juicio, esa violencia contra la vida no ha desaparecido, sino que ha adoptado nuevas formas.
“El Herodes de hace miles de años no ha muerto. Hoy existen muchos Herodes que buscan destruir la vida, sobre todo la que se gesta en el seno materno”, expresó el sacerdote durante su homilía
En la que sostuvo que el aborto representa, para la Iglesia, “una falta grave de respeto a la vida” y un acto que consideran equivalente a un asesinato con premeditación.

Carrillo Palacios señaló que la conmemoración de los Santos Inocentes, celebrada cada 28 de diciembre, no solo recuerda un pasaje histórico-religioso, sino que invita a reflexionar sobre las múltiples formas de violencia que actualmente afectan a personas inocentes, desde conflictos armados y crimen organizado, hasta prácticas que —dijo— se han normalizado bajo marcos legales.
En su mensaje, el sacerdote citó datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) 2014 del INEGI, que indican que las mujeres de entre 20 y 34 años concentran el mayor número de embarazos, pero también el porcentaje más alto de abortos, con 56 por ciento, cifra que se eleva a 75 por ciento al incluir a mujeres de 35 a 39 años.
“El problema no es solo religioso, es profundamente humano y social”, afirmó, al señalar que la eliminación de vidas inocentes se presenta hoy tanto en contextos de violencia armada como en decisiones legislativas y procedimientos médicos que, desde la perspectiva de la Iglesia, vulneran el derecho fundamental a la vida.

El sacerdote recordó que, según el Evangelio de Mateo, los niños asesinados en Belén fueron considerados los primeros mártires del cristianismo, al haber perdido la vida sin saberlo por la causa del nacimiento de Jesús. “Ellos fueron los primeros santos de la Iglesia”, dijo, al subrayar que su memoria sigue siendo un llamado a la defensa de los más vulnerables.
Finalmente, Carrillo Palacios exhortó a la sociedad a no permanecer indiferente ante lo que calificó como una cultura que normaliza la violencia contra los inocentes, e insistió en la necesidad de promover una visión que priorice la dignidad humana, la protección de la vida y el acompañamiento integral a las mujeres y familias.
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