El obispo de la Diócesis de Saltillo envió un mensaje de solidaridad y esperanza al pueblo de Venezuela, elevando una oración pública en la que pidió paz, justicia y reconciliación en medio de la compleja situación que vive esa nación sudamericana.
A través de un mensaje pastoral, el obispo puso en manos de Jesucristo, a quien llamó “Príncipe de la Paz”, el destino del pueblo venezolano, subrayando la necesidad de que, en un contexto marcado por la incertidumbre, sea el Espíritu Santo quien ilumine las conciencias y guíe los corazones hacia la justicia verdadera y la reconciliación fraterna.
En su reflexión, destacó que el legítimo anhelo de libertad no debe verse empañado por la violencia, sino fortalecerse mediante la búsqueda del bien común, el respeto a la dignidad humana y el diálogo. Señaló que solo desde estos principios es posible construir una paz duradera y auténtica

El obispo también dirigió una oración especial por las familias separadas, por quienes padecen carencias materiales y por todos aquellos que hoy claman esperanza. Enfatizó que, ante el sufrimiento, es fundamental que las personas se sientan acompañadas por el consuelo de Dios y por la solidaridad de sus hermanos, tanto dentro como fuera de Venezuela.
Asimismo, puso a la nación venezolana bajo el amparo de Santa María de Guadalupe, Madre de las Américas, y de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela, confiando en que su intercesión fortalezca la fe del pueblo y anime los esfuerzos por reconstruir el tejido social.
El mensaje concluyó con un llamado a que la paz, entendida como fruto de la justicia, florezca finalmente en Venezuela, y a que la caridad sea el camino para sanar heridas, reconstruir comunidades y abrir un horizonte de esperanza para las futuras generaciones
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