Lo que comenzó como una salida nocturna entre primos y un amigo, se transformó en una escena de horror sobre el bulevar Miguel de la Madrid. La madrugada del sábado, un Suzuki Ignis azul quedó reducido a un amasijo de metal tras volcarse violentamente a escasos metros del libramiento Eliseo Mendoza Berrueto.
La calma de la ciudad se rompió con el estruendo del accidente y, en cuestión de minutos, sirenas de Cruz Roja, GRUM y Bomberos de Monclova inundaron la vialidad. Los equipos de emergencia trabajaron contra reloj para rescatar a tres jóvenes que habían quedado gravemente heridos.
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El instante fatal
De acuerdo con los reportes, cerca de las cuatro de la mañana Daniel, de apenas 16 años, conducía el vehículo a gran velocidad rumbo al norte. Testimonios señalan que el menor habría ingerido alcohol, lo que pudo contribuir a la pérdida de control. El auto salió de la carpeta asfáltica y comenzó a dar varias volteretas.

La fuerza del impacto expulsó a dos de los ocupantes. Axel, primo del conductor, quedó tendido a seis metros del automóvil con lesiones severas en la cabeza. Eduardo Zertuche, de 19 años, también fue proyectado fuera de la unidad, con heridas que requirieron atención hospitalaria inmediata.
La lucha por la vida
Los tres jóvenes fueron trasladados de urgencia a distintos hospitales. Sin embargo, alrededor de las nueve de la mañana se confirmó lo que nadie quería escuchar: Axel no logró sobrevivir. Su muerte convirtió el accidente en una tragedia irreparable y complicó aún más la situación legal de Daniel, quien permanece hospitalizado bajo custodia policial.

Una lección amarga
El percance no solo dejó un vacío en una familia, sino que también reaviva el debate sobre la combinación letal de alcohol y velocidad al volante. La madrugada que prometía diversión terminó en duelo, recordando que cada decisión al conducir puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
