SAN JUAN DE SABINAS,COAH.- Con una misa, ofrendas florales y diversos actos conmemorativos a las afueras de lo que fuera el complejo de la mina 8 de Pasta de Conchos, familiares, deudos y representantes de la Iglesia Católica recordaron el 20 aniversario de la tragedia que marcó para siempre a la Región Carbonífera.
La ceremonia religiosa, que se ha convertido ya en una tradición cada mes de febrero de cada año, fue encabezada por monseñor Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, obispo de la Diócesis de Piedras Negras, quien acompañó a las familias en un acto de fe, esperanza y exigencia de justicia.
Fue un domingo, alrededor de las 2 de la mañana, cuando una explosión en el desarrollo minero cobró la vida de 65 trabajadores, dejando una herida abierta en el estado de Coahuila y en el país. Dos décadas después, el dolor persiste, pero también la lucha de las familias por la recuperación de los restos y el esclarecimiento total de los hechos.
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Durante la homilía, el obispo destacó la importancia de no olvidar a quienes perdieron la vida en cumplimiento de su labor, subrayando que la memoria es también un acto de dignidad. “No están solos”, expresó ante las viudas, hijos y padres que, año con año, regresan al sitio para rendir homenaje.










Las ofrendas florales fueron colocadas frente al complejo minero, mientras se pronunciaban los nombres de cada uno de los 65 mineros fallecidos. Entre lágrimas y abrazos, los asistentes reafirmaron su compromiso de mantener viva la memoria de sus seres queridos y de continuar exigiendo condiciones laborales seguras para quienes trabajan en la minería.
A veinte años de la tragedia, Pasta de Conchos sigue siendo símbolo de dolor, pero también de resistencia y unidad para las familias que no han dejado de alzar la voz.
