San Juan de Sabinas, Coahuila. — Dos menores que permanecían bajo resguardo en la Casa Hogar “Refugio y Esperanza” lograron integrarse a una nueva familia mediante el proceso de adopción, informó la directora de la institución, Claudia Hernandez Salas, quien destacó que este tipo de casos representan uno de los principales objetivos del organismo: que los niños puedan crecer dentro de un entorno familiar.
La directora explicó que, aunque generalmente las familias buscan adoptar bebés o niños pequeños, en esta ocasión se concretó la adopción de menores de mayor edad, lo que calificó como un hecho muy significativo.
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“Es muy bonito ver que también hay personas dispuestas a brindar amor y un hogar a niños que ya están más grandes. Se dan cuenta de que hay muchas oportunidades de formar una familia y de querer a un niño que también los va a querer y cuidar”, señaló.

Hernanzas destacó que recientemente se han logrado avances importantes en los procesos de adopción, gracias al trabajo coordinado entre las autoridades correspondientes, particularmente con el Juzgado Familiar y las instancias encargadas de la protección de menores.
Explicó que estos esfuerzos han permitido agilizar los trámites sin omitir los requisitos legales necesarios, reduciendo tiempos y evitando procesos excesivamente burocráticos.
“Ahora el proceso se está llevando de una manera más adecuada, con la documentación correcta y sin tantas vueltas. Esto permite que los niños puedan ser liberados más rápido para adopción y tengan la oportunidad de crecer dentro de una familia”, comentó.
La directora señaló que la meta principal de la casa hogar siempre es que los menores puedan regresar con su familia biológica; sin embargo, cuando esto no es posible, la adopción representa una alternativa para garantizar su bienestar.

Actualmente, indicó que algunos menores ya se encuentran integrándose a sus nuevas familias, mientras que otros continúan bajo resguardo en espera de que se resuelva su situación jurídica.
Añadió que el acompañamiento no termina una vez que se concreta la adopción, ya que el equipo de la institución, particularmente el área de psicología, mantiene seguimiento durante el proceso de adaptación tanto del menor como de la familia.
“La psicóloga sigue acompañando el proceso para que la adaptación sea positiva. Buscamos que realmente se forme una familia y que el niño se sienta querido y protegido”, explicó.
Finalmente, recordó que el objetivo de la Casa Hogar “Refugio y Esperanza”, como lo indica su propio nombre, es brindar un espacio temporal de protección mientras se resuelve la situación de cada menor, ya sea para reintegrarse con su familia biológica o para integrarse a un nuevo hogar mediante la adopción.
