Adicciones en la familia afectan desarrollo de menores y generan daños psicológicos

El consumo de sustancias y las adicciones en la familia provocan graves afectaciones psicológicas y emocionales en los menores, además de distorsionar su percepción sobre hábitos de vida saludables. Valentín Bustos Cabrera, director del centro de rehabilitación Esperanza y Amor, informó que los niños expuestos a estas conductas crecen bajo la premisa de que el consumo es normal, impactando severamente su desarrollo social.

El especialista explicó que estas condiciones generan trastornos profundos dentro del núcleo familiar, donde los menores suelen replicar patrones negativos aprendidos en casa. Indicó que el ejemplo de los padres es determinante en la formación de valores, advirtiendo que la normalización de las conductas adictivas contribuye a su permanencia en futuras generaciones.

Impacto de las adicciones en la familia y el entorno social

Bustos Cabrera señaló que la principal herramienta para enfrentar las adicciones en la familia es la toma de conciencia de los adultos sobre el impacto de sus acciones. Expuso que reconocer el daño generado permite modificar conductas y mejorar el entorno, lo que repercute directamente en la formación de los hijos y en la estabilidad de la comunidad.

Añadió que, en casos donde uno de los padres enfrenta problemas de dependencia, la intervención del otro integrante de la pareja es vital para evitar que la situación se agrave. De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, la atención temprana es fundamental para romper ciclos de codependencia y violencia.

Violencia y normalización del consumo en el hogar

El director destacó que, sumado a las adicciones en la familia, en muchos hogares se presentan situaciones de violencia que incluyen agresiones físicas, amenazas e injurias. Estas condiciones generan un clima de miedo constante en las víctimas, principalmente en mujeres, quienes en muchos casos optan por guardar silencio y adaptarse al entorno adverso.

En este contexto, mencionó que instituciones municipales han fortalecido programas de atención con apoyo de la Unidad de Integración Familiar y el sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Estas dependencias brindan asesoría y acompañamiento integral a las familias afectadas por la violencia y el consumo de sustancias.

Finalmente, Bustos Cabrera aseguró que se ha observado una ligera disminución en el ingreso de menores a centros, pero un incremento en padres que buscan servicios psicológicos. Este cambio refleja una mayor disposición para atender las adicciones en la familia desde su origen, aunque subrayó que el problema sigue siendo grave y requiere atención constante.

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