En el marco de la celebración del Domingo de Pascua, el obispo de Saltillo, Hilario González, dirigió un mensaje a la comunidad católica
En el que destacó el significado profundo de la resurrección de Jesucristo como fundamento de la fe y como una invitación a vivir una vida renovada, llena de esperanza y compromiso.
El prelado subrayó que la Pascua, iniciada con la Vigilia Pascual, representa el momento central del calendario cristiano, al celebrar la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte

“Jesús resucitado nos abre las puertas de la vida eterna”, expresó, al tiempo que llamó a los fieles a vivir con alegría esta buena noticia.
Durante su mensaje, explicó que la resurrección no es únicamente un acontecimiento del pasado, sino una realidad viva que sigue transformando la vida de las personas en el presente
Señaló que, así como los apóstoles fueron testigos de este hecho y lo anunciaron al mundo, hoy los cristianos están llamados a continuar esa misión con su propio testimonio.

“El Señor sigue actuando en nuestra vida, y nosotros debemos ser testigos de su misericordia, de su gracia y de su presencia en medio de la sociedad”, afirmó.
El obispo también retomó el mensaje de San Pablo, quien invita a poner el corazón en los bienes celestiales, recordando que quienes creen en Cristo participan ya de una vida nueva
En ese sentido, llamó a dejar de lado aquello que aleja de Dios y a vivir con una visión más espiritual y trascendente.
Al reflexionar sobre el Evangelio de la resurrección, destacó el proceso que vivieron las mujeres que acudieron al sepulcro: del dolor y la incertidumbre al encuentro con Jesús vivo.
Señaló que este camino es similar al que enfrentan muchos creyentes, quienes en momentos de dificultad pueden experimentar dudas o desánimo

“Muchas veces nos quedamos en el sepulcro, en lo que no entendemos, en el dolor o en la desesperanza. Pero la resurrección nos invita a levantarnos, a descubrir que Cristo está vivo y camina con nosotros”, indicó.
En ese contexto, utilizó la imagen de un “terremoto espiritual” como símbolo del cambio interior necesario para abrirse a la fe y reconocer la presencia de Dios
Este movimiento, explicó, permite romper con la indiferencia y dar paso a una vida nueva.
Asimismo, enfatizó que Jesús resucitado se hace presente en la vida cotidiana, en las luchas diarias, en las relaciones humanas y en los momentos más sencillos

“Él viene a nuestro encuentro para decirnos que no estamos solos, que su presencia nos fortalece”, expresó.
Finalmente, el obispo hizo un llamado a vivir la Pascua de manera auténtica, con una fe activa que se refleje en acciones concretas de amor, solidaridad y servicio hacia los demás.
“Seamos testigos de la resurrección en nuestra vida iaria, anunciando con hechos que Dios sigue haciendo maravillas entre nosotros”, concluyó
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