Ataque en secundaria de Torreón: Monseñor Néstor Martínez llama a rechazar el mal

El trágico ataque ocurrido en una secundaria de Torreón, que resultó en el fallecimiento de la subdirectora del plantel y dejó a varias personas lesionadas, motivó a Monseñor Néstor Martínez Sánchez a lanzar un enérgico llamado a la población para rechazar pensamientos negativos y conductas violentas.

Durante la misa dominical, el jerarca católico hizo referencia a los hechos violentos registrados el pasado jueves 1 de octubre en la Escuela Secundaria General Número 13, ubicada en el ejido La Unión. En este sitio, dos exalumnos de 18 años fueron detenidos por las autoridades como presuntos responsables de una agresión con armas blancas y artefactos explosivos.

Consecuencias del ataque en secundaria de Torreón

La agresión en la secundaria de Torreón provocó la muerte de Nery Edith Nevárez González, quien se desempeñaba como subdirectora de la institución. Además, el incidente dejó diversos heridos entre el personal docente y el alumnado. Actualmente, la Fiscalía General del Estado de Coahuila mantiene las investigaciones abiertas para esclarecer el móvil del crimen.

Ante este escenario, Martínez Sánchez reflexionó sobre cómo surgen ideas capaces de conducir a una persona a lastimar a sus semejantes. El clérigo calificó los hechos como lamentables y exhortó a la comunidad a recuperar la claridad sobre el propósito de hacer el bien y proteger la vida.

Llamado a rechazar pensamientos que conducen al daño

Monseñor Néstor Martínez Sánchez pidió a los feligreses actuar con rectitud tras los eventos en la secundaria de Torreón. Subrayó que seguir enseñanzas espirituales permite mantener un camino definido, evitando que ideas negativas se apoderen de la voluntad de los jóvenes y adultos.

“Inmediatamente renunciemos a ellas. Pidámosle al Señor esa ayuda para rechazarlas inmediatamente”, expresó el sacerdote, enfatizando que la salud mental y la espiritualidad son barreras contra la violencia. La reflexión también abordó la responsabilidad individual sobre los actos cometidos y el impacto que estos tienen en la sociedad.

Finalmente, el religioso cuestionó qué frutos entregarán los ciudadanos al final de sus vidas, insistiendo en que la construcción de la paz en la secundaria de Torreón y en toda la región es una tarea compartida. “¿Quién va a ser constructor de este bien? Todos y cada uno de nosotros”, concluyó.

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