Tamales y tradición: el sabor que une a las familias en la Candelaria

En la calle Juárez de la Zona Centro en Monclova, el aroma a tamales recién cocidos se apodera del ambiente desde temprana hora.
Las vaporeras humeantes anuncian que es día de fiesta, y los transeúntes no pueden resistirse a detenerse en el puesto de Doña Mimi, una maestra en el arte de hacer tamales, con más de 30 años perfeccionando su sazón.
Masa, manteca, rexal, carne de puerco y pollo, chile colorado y verde, y hojas para tamal son los ingredientes que a diario transforma en una delicia culinaria.


Pero Doña Mimi ha ido más allá de lo tradicional, innovando con tamales de chicharrón, queso y hasta los populares de acelga. Sin embargo, admite que los de puerco siguen siendo los favoritos de su clientela.
El proceso comienza antes del amanecer. Desde las 4:30 de la mañana, junto a su esposo Raúl, inicia la preparación. Mientras él limpia y desinfecta las hojas y acelgas, ella amasa, sazona la carne y comienza a embarrar las hojas para armar los tamales. Para las 10:00 de la mañana, el aroma ya es irresistible, atrayendo a clientes fieles y nuevos curiosos que no pueden resistirse a probarlos.


Pero en el Día de la Candelaria, el trabajo se multiplica. La demanda se dispara y Doña Mimi y su esposo llegan a vender más de 100 docenas. Para ella, los tamales no solo son una tradición gastronómica, sino un símbolo de unión familiar y celebración.
“El tamal siempre ha sido algo que está en el paladar de la gente, el tamal nunca aburre”, dice con orgullo.
Este 2 de febrero, quienes encontraron el Niño Dios en la Rosca de Reyes cumplirán con la tradición de invitar tamales, y seguramente muchos de ellos llevarán los de Doña Mimi a sus mesas, asegurándose de que la costumbre siga viva y con el mejor sabor.

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