Coahuila.- Investigadores del Museo de Paleontología de la Benemérita Escuela Normal Superior de Coahuila han realizado un importante descubrimiento en el mundo de la paleontología, al presentar una nueva especie de dinosaurio, la cual ha sido bautizada como “Mexidracon Longimanus”, o como se le ha denominado popularmente, el “dragón mexicano de manos largas”. Este hallazgo, que tuvo lugar en 2014, finalmente fue dado a conocer de manera oficial el 28 de enero de 2025, con la publicación de los estudios realizados a partir de los restos encontrados y los detalles de la locación donde se hicieron los descubrimientos.
La expedición que llevó a cabo este descubrimiento fue liderada por el profesor Claudio de León en el ejido Porvenir de Jalpa, ubicado en el municipio de General Cepeda, Coahuila. Este descubrimiento no fue un proceso rápido; de hecho, el trabajo de excavación e investigación ha sido el resultado de una década de trabajo continuo. Durante estos años, el equipo de investigadores ha logrado reunir información crucial sobre la especie y el entorno en el que habitaba este dinosaurio, permitiendo reconstruir su historia evolutiva y comprender mejor su lugar en el ecosistema prehistórico.
En cuanto a las características físicas de este dinosaurio, el Mexidracon Longimanus se distingue por una serie de rasgos únicos que lo hacen resaltar entre otros terópodos. Este dinosaurio tenía una altura de 1.20 metros y una longitud de 2 metros, lo que lo colocaba como un espécimen relativamente pequeño pero ágil. Su anatomía también es notable por un pico característico y unas peculiares garras con plumas en cada una de sus extremidades frontales, lo que sugiere que podría haber tenido algún tipo de función relacionada con la caza o el agarre.
Una de las características más distintivas de esta especie es su gran cuello esbelto, que le proporcionaba una particular ventaja sobre otros dinosaurios de su época. Además, su cráneo estrecho y alargado es un rasgo que lo diferencia de otros terópodos, quienes generalmente tenían cráneos más anchos. Estas peculiaridades anatómicas sugieren que el Mexidracon Longimanus pudo haber sido un dinosaurio con una dieta especializada, adaptado a un entorno muy particular en lo que hoy es el desierto de Coahuila.
Este descubrimiento, que ha sido ampliamente esperado, no solo destaca por su relevancia paleontológica, sino también por la riqueza de los restos hallados y la oportunidad de entender mejor la biodiversidad de los ecosistemas prehistóricos en México. El trabajo del equipo de Claudio de León ha sido crucial para dar un paso más en la comprensión de la fauna que habitó este territorio hace millones de años.
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