Este Jueves Santo, la Catedral de Santiago fue el escenario de una emotiva celebración litúrgica presidida por el obispo de Saltillo, Monseñor Hilario González , quien ofició la Misa Santa en punto de las 17:00 horas, con la presencia de cientos de fieles y representantes del clero diocesano.
Como parte del inicio del Triduo Pascual, la misa conmemoró tres momentos fundamentales para la fe católica: la institución de la Eucaristía, el inicio del sacerdocio ministerial y el mandamiento del amor.
En su homilía, el obispo Hilario invitó a la comunidad a vivir con humildad estos días santos, y a renovar su compromiso cristiano con el servicio y el amor fraterno.

Uno de los momentos más significativos fue el rito del Lavatorio de los Pies, en el que el obispo lavó los pies a doce feligreses, recordando el gesto de Jesús con sus apóstoles durante la Última Cena. Este acto simboliza el llamado al servicio, a la humildad y a la entrega por los demás.
Asimismo, durante la celebración se llevó a cabo la bendición del pan, una tradición que recuerda el alimento compartido por Cristo con sus discípulos. El pan fue entregado a los asistentes como signo de comunión y fraternidad.
La misa concluyó con el solemne traslado del Santísimo Sacramento al monumento, acompañado de cantos e incienso, invitando a los presentes a la adoración y al recogimiento espiritual.
La Diócesis de Saltillo exhortó a la población a continuar participando en los actos religiosos de la Semana Santa, especialmente en el Viacrucis del Viernes Santo y la Vigilia Pascual del Sábado de Gloria.
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Reportera Digital: María Saucedo
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