La diputada local Zulmma Guerrero lanzó un contundente llamado al Gobierno Federal para que se reactive de inmediato la exportación de ganado bovino desde Coahuila hacia Estados Unidos, tras varios meses de suspensión que mantienen al sector ganadero en una profunda crisis.
“El cierre de la exportación ha provocado que, hasta el 23 de abril, Coahuila no haya podido enviar ni una sola cabeza de ganado. Tenemos más de 25 mil becerros detenidos, mientras otros estados como Sonora ya han exportado más de 54 mil desde febrero”, denunció Guerrero ante el Congreso local.
La suspensión se originó en noviembre pasado, tras la detección de un caso de gusano barrenador en Chiapas, derivado —según autoridades estadounidenses— de importaciones ilegales sin protocolos sanitarios. Aunque la medida se aplicó como temporal, la falta de inspectores federales norteamericanos en la frontera coahuilense mantiene paralizado el proceso. “Los inspectores que antes estaban en Acuña y Piedras Negras fueron enviados a Arizona, y eso ha dejado sin atención a nuestros exportadores”, señaló.


La alternativa actual —trasladar el ganado a Ojinaga, Chihuahua, con exportación limitada a 550 cabezas semanales— ha resultado impráctica para la mayoría de los productores, por el incremento en costos logísticos y riesgos sanitarios. “Muchos simplemente no pueden hacerlo, está quebrando el modelo de trabajo”, advirtió.
Además del impacto económico directo en los ganaderos, la diputada resaltó el efecto en toda la cadena de valor rural: forrajeras, veterinarias, transportistas, agencias aduanales y familias enteras dedicadas al campo.
Zulmma Guerrero cerró su intervención exigiendo coordinación inmediata entre el Gobierno Federal y el Departamento de Agricultura de EE.UU. “Coahuila no debe pagar las consecuencias de un problema sanitario que ocurrió a cientos de kilómetros de aquí. Necesitamos una solución urgente”, sentenció.
