“En la alegría de la fe y de la comunión no podemos olvidar a los hermanos y hermanas que sufren a causa de las guerras”
Así lo dijo esta mañana León XIV durante el Regina Caeli que concluyó la misa por el inicio del ministerio petrino, celebrada hoy en la Plaza de San Pedro.
Desde el altar frente a la basílica vaticana, el Papa recordó ante todo el drama de Gaza, donde “los niños, las familias, los ancianos sobrevivientes – afirmó – están reducidos al hambre”

Luego mencionó a Myanmar, donde “nuevas hostilidades han segado vidas jóvenes e inocentes”, para volver a invocar la paz para la “martirizada Ucrania que – destacó el Papa León – espera por fin negociaciones para una paz justa y duradera”
Un estruendoso aplauso de los cerca de 200 mil fieles presentes entre la Columnata de Bernini, la Via della Conciliazione y las zonas aledañas estalló cuando el Pontífice confesó que “sentí fuertemente” durante la Misa “la presencia espiritual del Papa Francisco, que desde el cielo nos acompaña”
León XIV agradeció también a todos aquellos “romanos y fieles de tantas partes del mundo” que quisieron participar en la celebración eucarística

En particular, a las delegaciones oficiales de numerosos países – unas 150 presentes –así como a los representantes de las Iglesias y comunidades eclesiales y de otras religiones
Entre ellas, además de la comunidad judía, representantes musulmanes, hindúes, budistas, sijs, zoroastrianos y jainistas
Finalmente, el Papa encomendó el servicio del Obispo de Roma a María. “Desde la barca de Pedro – concluyó el Pontífice – miramos a Ella, Estrella del Mar, Madre del Buen Consejo
Como signo de esperanza; imploramos por su intercesión el don de la paz, el apoyo y consuelo para quien sufre, y la gracia para todos nosotros de ser testigos del Señor Resucitado”
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