A pesar de la entrada en vigor de la nueva regulación federal que prohíbe la venta de comida chatarra en planteles escolares, en Coahuila persisten las violaciones a esta norma. En lo que va del ciclo escolar, las denuncias por incumplimiento han aumentado un preocupante 78 %, revelando un panorama alarmante para la salud infantil.
De acuerdo con reportes del monitoreo nacional “Mi Escuela Saludable”, en Coahuila se han recibido 629 denuncias por venta de productos ultraprocesados en escuelas, frente a las 353 del periodo anterior. Aunque se registra una disminución parcial —del 98 al 79 %— en el número de planteles que venden directamente este tipo de productos, aún prevalece su presencia de manera indirecta o tolerada.


El problema no solo radica en los alimentos disponibles, sino también en la ausencia de condiciones básicas. En más del 60 % de las escuelas se detectó venta de refrescos, mientras que en casi la mitad no se ofrece ninguna fruta o verdura. Además, 8 de cada 10 planteles carecen de comités de vigilancia, y el 60 % no cuenta con bebederos de agua potable, lo que limita severamente las opciones saludables para los estudiantes.
A nivel nacional, se han reportado más de 28 mil casos similares, lo que evidencia que la problemática es estructural y no exclusiva de Coahuila. Expertos en salud pública advierten que México enfrenta un futuro preocupante: se estima que para 2035, el 56 % de la población infantil podría padecer sobrepeso u obesidad, con un aumento paralelo de enfermedades crónicas como la diabetes en edades cada vez más tempranas.
Ante este panorama, padres de familia y especialistas exigen que las autoridades estatales y municipales intensifiquen la vigilancia, promuevan entornos escolares saludables y hagan valer una normativa que, hasta ahora, parece ignorada en la práctica.
