Un fuerte debate se generó en la Diócesis de Saltillo luego de que el obispo emérito Raúl Vera López permitiera la participación de una sacerdotisa anglicana en una misa celebrada en el Santuario de Guadalupe, hecho que especialistas calificaron como un abuso litúrgico grave e incluso como un sacrilegio.
La clériga fue identificada como Emilie Smith, perteneciente a la Iglesia Anglicana de Canadá, quien durante la celebración eucarística portó estola, dirigió parte de la homilía y levantó el cáliz ya consagrado, acciones reservadas exclusivamente a los sacerdotes católicos según el Código de Derecho Canónico.
El hecho fue transmitido en vivo a través de redes sociales, lo que intensificó las críticas de la feligresía y de expertos en derecho canónico, quienes recordaron que este tipo de actos atentan contra las normas de la Iglesia y la validez de la liturgia.


En entrevista posterior, Raúl Vera reconoció que se trató de una “falta de disciplina”, aunque rechazó que fuera un sacrilegio. “No es un sacrilegio, es una falta disciplinar, por amor de Dios, yo no iba a hacer un sacrilegio”, expresó el obispo emérito, quien explicó que la invitación a Smith obedeció a un gesto ecuménico y de reflexión sobre problemáticas sociales y ambientales.
La Diócesis de Saltillo informó que notificará el caso al Vaticano, a través del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con el fin de determinar las medidas correspondientes. Mientras tanto, el obispo en funciones, Hilario González, sostuvo un diálogo con Vera para revisar el caso.
Este episodio ha reavivado el debate sobre los límites del ecumenismo y la disciplina litúrgica dentro de la Iglesia católica, generando opiniones encontradas entre quienes respaldan la apertura interreligiosa y quienes señalan la necesidad de respetar las normas canónicas.
