Entre sombras y silencio, extraños ruidos pusieron los pelos de punta al velador del AMIMEM, quien pensó que una alma en pena rondaba el lugar.
Con el corazón acelerado y la linterna temblando, Juan Carlos se acercó al campo de sóftbol, donde la oscuridad parecía esconder algo más que fantasmas.
TE PUEDE INTERESAR:Se echa pa’ tras y causó choque

“Se empezó a escuchar muy extraño, por donde está el campo de sóftbol”, narró el velador, aún con la voz entrecortada por el susto nocturno.
“Cuando aviento la luz, veo que estaba un hombre tratando de llevarse una lámina”, agregó, como si contara una escena de película de suspenso.
Sin perder tiempo, marcó al número de emergencias para pedir apoyo policial, temiendo que el ladrón se llevara hasta el poste de luz.
Los agentes llegaron rápidamente a la calle Maple, en la colonia La Loma, ingresando al AMIMEM para peinar el área como si buscaran tesoro escondido.

Durante la diligencia, se determinó que el sujeto era delgado, de baja estatura, y con habilidades dignas de atleta olímpico en salto de bardas.
Brincó la malla ciclónica como si fuera parte de un entrenamiento ninja, escapando posiblemente hacia la calle Morelos sin dejar ni una huella.
Aunque no lograron detener al sospechoso, la acción rápida del velador y la policía evitó que el centro recreativo terminara sin techo ni láminas.
Juan Carlos, aún con el susto en el cuerpo, aseguró que la próxima vez llevará agua bendita, por si el ladrón regresa disfrazado de espíritu.
La noche terminó sin detenidos, pero con una historia digna de contar en la próxima reunión de veladores y policías con café y pan.
