La Diócesis de Saltillo reiteró su firme postura en defensa de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, al pronunciarse sobre el debate en torno a la eutanasia. El rector de la Rectoría Nuestra Señora de los Dolores, padre Vicente Eliamar Vega, recordó que la Iglesia católica sostiene que incluso en medio del sufrimiento, toda vida conserva su valor y merece ser vivida con amor y acompañamiento.
El sacerdote, médico de formación, señaló que detrás de la petición de eutanasia suelen existir temores al abandono, al dolor, a la soledad o a convertirse en una carga para la familia. En ese sentido, subrayó que el papel de los seres queridos y de la comunidad es brindar apoyo y dignidad a las personas que enfrentan enfermedades graves o terminales. “Toda vida humana merece ser vivida porque todo ser humano merece ser amado y necesita ser amado”, expresó.

La Iglesia dejó claro que no respalda el encarnizamiento terapéutico, es decir, la aplicación de tratamientos excesivos que no ofrecen una posibilidad real de mejoría. Sin embargo, insistió en que los cuidados básicos como hidratación, nutrición e higiene nunca deben abandonarse, ya que forman parte del derecho esencial de cada paciente a ser atendido hasta el final de su vida.
En su mensaje, la Diócesis también alentó la práctica de la donación gratuita de órganos, a la que consideró un acto de solidaridad y caridad cristiana que permite prolongar la vida de otras personas y dar sentido a la propia existencia en momentos críticos.
Con esta declaración, la Diócesis de Saltillo busca dejar claro que su postura frente a la eutanasia está alineada con los principios del magisterio de la Iglesia católica, que promueve una cultura de la vida y el respeto incondicional a la dignidad humana.
