Con un profundo dolor y una enorme tristeza, cientos de feligreses, familiares y sacerdotes despidieron al presbítero Juan Manuel López De la Cruz, párroco de la capilla “Nuestra Señora Reina de los Ángeles” en la colonia Borja, quien falleció tras una larga y valiente lucha contra el cáncer.
El sacerdote, muy querido por la comunidad, fue fundador de la capilla hace 25 años, donde dedicó su vida al servicio de Dios y de los demás, dejando una huella imborrable en cada una de las familias que acompañó espiritualmente a lo largo de su ministerio.
Durante la misa de cuerpo presente, celebrada en el templo que él mismo ayudó a construir, se vivieron momentos de gran emotividad. Cientos de personas se congregaron para rendirle homenaje, acompañados de sacerdotes provenientes de distintos municipios de la Región Centro, así como de otras diócesis del Estado de Coahuila e incluso del Estado de Sonora.
Entre lágrimas, cantos, flores y globos blancos, los asistentes expresaron su agradecimiento al sacerdote que, hasta sus últimos días, permaneció firme en su fe. Horas antes de su fallecimiento, el padre Juan Manuel compartió el Evangelio con sus hermanos sacerdotes y feligreses, dejando un último mensaje de esperanza y amor cristiano.
La ceremonia estuvo llena de muestras de cariño, oraciones y recuerdos. Muchos de los presentes coincidieron en que su legado trasciende las paredes del templo, pues fue un hombre que entregó su vida al servicio pastoral con humildad, sencillez y un corazón generoso.
El féretro fue acompañado por aplausos y música religiosa hasta su última morada, mientras los asistentes prometían mantener viva su enseñanza y continuar con la obra que él inició hace más de dos décadas.
“Lo recordaremos con mucho cariño; fue más que un sacerdote, fue un amigo, un consejero y un ejemplo de fe para todos nosotros”, expresaron conmovidos los fieles al término de la misa.
Así, entre oraciones y muestras de afecto, la comunidad de Frontera dio el último adiós al padre Juan Manuel López De la Cruz, un pastor que sembró amor y fe en cada corazón que tocó.
