De casa familiar a museo cultural por Día de Muertos: la historia detrás de Casa Salomón

En la calle Ecuador número 820 de la colonia Emiliano Zapata, se encuentra una casa que parece sacada de un cuento mexicano. No es un museo… pero lo parece. Se trata de la Casa Salomón, un lugar único en Monclova donde el arte, la tradición y el amor por nuestras raíces se viven en cada rincón.

Aquí, Evangelina Salomón y su hijo Juan Salomón han convertido su propio hogar en un homenaje permanente al Día de Muertos. Desde hace ocho años, madre e hijo crean con sus propias manos gigantescas catrinas, catrines, altares y personajes de la cultura mexicana, incluyendo a Frida Kahlo, Diego Rivera y hasta los protagonistas de la película Coco.

Cada espacio de su casa —la cocina, la sala, el patio y hasta las recámaras— ha sido transformado con esmero en una obra de arte. Las figuras son hechas a mano con papel maché, pintura y mucha creatividad.

Evangelina cuenta que para montar todo el escenario tardan alrededor de un mes, y que cada año se suman más integrantes de la familia: hijos, nietos y sobrinos que ayudan a dar vida a este colorido universo.

“Nos encanta hacerlo, es nuestra manera de mantener viva la tradición y de compartirla con la gente. Ya son ocho años que lo hacemos y cada vez viene más gente.”

La Casa Salomón ya es conocida en toda la región. Incluso han recibido turistas de Colombia y Corea, quienes quedaron maravillados con la forma en que esta familia celebra la vida a través de la muerte.

La entrada tiene una cuota simbólica de 50 pesos, que ayuda a cubrir materiales y mantenimiento, pero lo que realmente se llevan los visitantes es una experiencia llena de color, emoción y orgullo mexicano.

Casa Salomón es más que una casa decorada: es un museo vivo del Día de Muertos y un ejemplo de cómo el arte puede transformar un hogar en un pedacito de México que se queda en el corazón.

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