Veladoras, sahumerios, amuletos y semillas de la abundancia se han convertido en los aliados espirituales de muchas familias que, al cerrar un ciclo, desean comenzar el nuevo año con el pie derecho, alejando lo negativo y atrayendo la buena fortuna.
En la tradicional Hierbería Centro Botánico, ubicada en Miguel Blanco esquina con Morelos, Radwil Geovanni Noroña Sánchez comparte que desde hace semanas se vive una intensa demanda de productos esotéricos y espirituales. La mayoría de las personas acuden buscando rituales de fin de año que les ayuden a mejorar su economía, atraer el amor, proteger su salud o limpiar su casa para recibir el nuevo año con las mejores energías.
Explicó que durante estos días la demanda se enfoca en productos específicos que simbolizan bienestar y buena fortuna. Entre los más solicitados se encuentran:
• Veladoras aromáticas con etiquetas de “Prosperidad para el Año Nuevo”, que las personas encienden en sus hogares a medianoche o al amanecer del 1 de enero.
• Semillas de la abundancia, combinaciones de granos, esencias y mensajes positivos para atraer crecimiento económico y estabilidad.
• Amuletos del cuerno de la abundancia, pequeños talismanes que prometen suerte en negocios, salud y protección familiar.
• Inciensos especiales con fines como atraer dinero, amor, salud, éxito, o para purificar energías.
• Sahumerios compuestos especiales
Además, ofrecen paquetes completos para el Año Nuevo, que incluyen spray, loción, borreguitos (símbolo de riqueza), agua bendita y carbón para sahumerio. Los precios oscilan entre los $150 y $200 pesos, dependiendo del tamaño y contenido del kit.
“Todo esto es para iniciar el año con bien, con bendiciones, tanto para el hogar como para los negocios”, explicó Radwil, quien también aconseja a los compradores cómo y cuándo usar cada producto, siendo el 31 de diciembre a medianoche el momento ideal para sus rituales.
Para quienes creen en los rituales y la energía de los nuevos comienzos, el cambio de año no solo es un festejo, sino una oportunidad de limpiar el alma, agradecer lo vivido y manifestar lo que está por venir. En cada vela encendida, en cada borreguito colocado y en cada incienso que perfuma el hogar, hay una intención: vivir un 2026 más pleno, más próspero y más feliz.
