Durante esta época en que predominan las reuniones familiares, los abrazos y los reencuentros, también hay quienes enfrentan el dolor silencioso de la ausencia, el recuerdo de quienes ya no están y la nostalgia que deja ver esa silla vacía. Ese sentimiento, aparentemente pasajero, puede convertirse sin darse cuenta en una tristeza profunda y en depresión.
Así lo advirtió Ángel García Rodríguez, director del Hospital Amparo Pape de Benavides, al hacer un llamado urgente a estar atentos a las conductas de familiares y personas cercanas, especialmente en estas fechas.
“Es un tema de alerta. Debemos detectar a tiempo cualquier síntoma de depresión, porque puede escalar de manera imperceptible hacia una situación grave”, explicó el especialista.
García Rodríguez mencionó que, desde el área de salud mental, se recomienda no victimizar a quien ha atravesado por un intento de suicidio, ni repetir preguntas que puedan revivir el dolor o activar emociones que lleven a un nuevo episodio.
En el hospital, explicó, se realizan tres preguntas clave al atender a alguien en esta situación: ¿Se siente defraudado por no haber logrado quitarse la vida?, ¿Está pensando en intentarlo nuevamente?, ¿Cuáles fueron los motivos que lo llevaron a autolesionarse?.
Este tipo de evaluación permite brindar un acompañamiento más humano y profesional, evitando juicios o estigmas.
El director también destacó que la nostalgia navideña puede ser un detonante: “Desde un momento aparentemente bonito, como una convivencia familiar, al notar la ausencia de un ser querido, se despiertan emociones que pueden convertirse en depresión”.
Finalmente, hizo un llamado a la empatía, al acompañamiento y sobre todo, a permitir que personal capacitado en salud mental sea quien oriente y apoye a quienes se encuentran en un estado vulnerable.
