La Fiesta de la Candelaria, celebrada cada 2 de febrero, es una de las conmemoraciones religiosas más antiguas y simbólicas del calendario litúrgico, cuyo significado va mucho más allá de las expresiones populares que la rodean.
Así lo explicó el padre Mario Carrillo, párroco de la Iglesia de San Esteban, al detallar que esta festividad gira en torno a la luz, la presentación del Niño Jesús en el templo y la purificación de la Virgen María, conforme a la ley de Moisés.
“El nombre de Candelaria hace referencia a la candela, al fuego y a la luz. Representa la iluminación por el camino del bien y la luz perpetua de Dios”, señaló el sacerdote, al recordar que uno de los pasajes centrales de esta celebración es cuando María y José llevan al Niño Jesús al templo para ofrecerlo al Señor, tal como se acostumbraba con todo primogénito varón.
Durante este momento bíblico aparece la figura de Simeón, un anciano que había recibido la promesa divina de no morir sin antes contemplar al Mesías.

“Cuando Simeón ve al Niño Jesús, reconoce en Él al Salvador y proclama: ‘puedes dejar ahora morir a tu siervo, porque mis ojos ya vieron al que enviaste para la salvación y luz de todas las naciones’”
Relató el padre Carrillo, subrayando que este pasaje refuerza la idea de Cristo como luz que ilumina a toda la humanidad.
La Candelaria se celebra 40 días después del nacimiento de Cristo y conmemora dos hechos fundamentales: la presentación de Jesús y la purificación de María. Por ello, el uso de velas o candelas es un elemento central de la liturgia.
“Esta vela es como una figura preparatoria del Cirio Pascual; al llamar a Cristo luz de las naciones, ya se está anunciando su misión salvadora”, explicó.
En México, esta festividad también tiene un fuerte arraigo cultural, ya que marca el cierre del periodo navideño

Es el día límite para levantar los nacimientos, guardar la imagen del Niño Dios y retirar los adornos decembrinos.
El sacerdote advirtió que este año, debido a que la Cuaresma iniciará temprano, con el Miércoles de Ceniza el 18 de febrero, algunas personas podrían empalmar celebraciones si no respetan este cierre tradicional.
Entre las costumbres más comunes se encuentra la bendición de las velas, que simbolizan la luz de Cristo que acompaña a los hogares durante el año, así como la presentación del Niño Dios en el templo antes de ser guardado.

Aunque no forma parte estricta de la liturgia, también se ha popularizado la bendición de los niños, una práctica que ha cobrado fuerza con el paso del tiempo.
“Primero bendecimos a los Niños Dios y luego también a los niños humanos”, comentó el párroco con un tono cercano.
Asimismo, la Candelaria está ligada a la tradición de la Rosca de Reyes, en la que quien encuentra la figura del Niño Dios se compromete a ofrecer la convivencia del 2 de febrero
No obstante, el padre Carrillo llamó a no desvirtuar el simbolismo de esta costumbre.
“Ahora ponen muchos niños en la rosca y eso contradice el sentido de un solo Dios; parece que María y José tuvieron muchos hijos”, señaló.
Finalmente, el sacerdote invitó a las familias a vivir la Fiesta de la Candelaria no solo como una tradición social, sino como una oportunidad para reflexionar sobre el mensaje central de la fe cristiana: Cristo como luz que guía, transforma y da sentido a la vida cotidiana
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