La rutina matutina de la colonia Carranza se vio interrumpida por un estruendo inesperado: dos vehículos colisionaron en un cruce donde el alto obligatorio fue ignorado.
El accidente ocurrió poco antes de las siete treinta, justo cuando la ciudad comenzaba a despertar entre prisas laborales y escolares, generando una movilización preventiva inmediata en la zona.
Vecinos salieron de sus casas alarmados, observando únicamente daños materiales. Ninguna persona resultó lesionada, lo que trajo alivio en medio del caos vehicular repentino.
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Autoridades municipales llegaron rápidamente, desplegando peritos y agentes de tránsito para recabar información, deslindar responsabilidades y garantizar que el incidente no escalara hacia conflictos mayores.
El objetivo principal fue lograr un acuerdo pacífico entre los involucrados, buscando que la reparación del daño se resolviera sin confrontaciones, especialmente por tratarse de un joven conductor.
Se identificó al responsable como Ángel Eduardo “R”, quien manejaba un Chevrolet Onix azul sobre la calle Bruno Neira, rumbo al norte del municipio.
Al llegar al cruce con Matamoros, no respetó la señal de alto y se atravesó en la trayectoria de una camioneta Toyota RAV4 blanca.
En esa unidad viajaba José “H” junto a su hijo Rodrigo, estudiante de secundaria, a quien llevaba a clases con permiso especial para ingresar más tarde.
El choque retrasó aún más su llegada a la escuela, aunque sin consecuencias físicas para padre e hijo, quienes permanecieron en el sitio mientras se realizaban peritajes.
Los vehículos quedaron atravesados bloqueando carriles, obligando a elementos municipales a dirigir el tránsito hasta que fueron retirados, restableciendo finalmente la circulación normal en la colonia Carranza.
