Durante la misa del Domingo de Resurrección en la parroquia Santiago Apóstol de Monclova, el padre Isaac Cortez llamó a los fieles a vivir la resurrección de Cristo más allá del asombro, como una experiencia real de fe que transforme la vida.
Ante decenas de asistentes, el párroco destacó que el mensaje central de la Pascua es pasar de ser espectadores a testigos del amor de Dios. Según lo compartido por la Diócesis de Saltillo, este tiempo litúrgico representa la victoria de la vida sobre la muerte.
Importancia de la resurrección de Cristo en la comunidad
En su homilía, el sacerdote subrayó que el asombro es una capacidad natural del ser humano, pero que con el paso del tiempo se pierde ante la rutina. Explicó que este mismo asombro fue experimentado por los apóstoles al conocer la resurrección de Cristo, lo que marcó el inicio de su testimonio.
El padre Isaac Cortez reflexionó sobre el relato bíblico en el que María anuncia a los discípulos la desaparición del cuerpo de Jesús. Destacó que, aunque Juan llega primero al sepulcro, espera a Pedro antes de entrar, como un signo de respeto a la autoridad y a la Iglesia.
Explicó que este gesto representa la importancia de la comunidad y la guía eclesial en la comprensión de los misterios de la fe. Señaló que los creyentes deben confiar en los procesos de la Iglesia para discernir la verdad desde la revelación de la resurrección de Cristo.
Llamado a ser testigos y no solo espectadores
En otro momento de su mensaje, el sacerdote enfatizó que la resurrección de Cristo no debe quedarse en una idea o relato transmitido, sino que debe vivirse como una experiencia personal. Señaló que los discípulos no se conformaron con escuchar el anuncio, sino que acudieron a comprobarlo por sí mismos.
“El que no es testigo, es solamente espectador”, expresó, al advertir que difundir el mensaje sin vivirlo puede llevar a una fe superficial. Invitó a los fieles a experimentar la presencia de Jesús resucitado en su vida cotidiana para dar un testimonio auténtico.
Finalmente, exhortó a la comunidad a pedir a Jesús alegría y renovación espiritual. Concluyó destacando que la resurrección de Cristo es una oportunidad para fortalecer la fe y llenar el corazón de gozo y esperanza en tiempos de dificultad.
